21 Años
Por Danna de Morales
Hace 21 años escuché una frase, de las más bellas que me han dicho en la vida, cuando el obstetra me dijo “¡Es una niña!”. La esperaba, fue deseada, pedida, anhelada y concedida. “Todo lo que pidieres en oración, creyendo (con fe) lo recibiréis.” Mateo 21:22
Dios nos bendijo con una nena que hasta el día de hoy, para su papá y para mí, lo sigue siendo, sus tres hermanos varones dicen “ya está grande” (celos).
Quiero compartir a manera de testimonio, un poquito de las vivencias de mi hija, de su infancia y juventud.
Primero, agradecerle por permitirme entrar a su espacio en ésta página (me costó un “poquito” convencerla por lo escrito) y es que dentro de sus virtudes, es extremadamente discreta y reservada, alguien con quien ella comparta sus vivencias es un(a) privilegiado(a). En otras entradas gustosamente me ha permitido el espacio, aunque no ha faltado el “mejor abrí tu blog, yo te ayudo”.
Espero que exista alguien que se identifique con ella en este “pequeño” relato y varias anécdotas, unas graciosas y otras más serias, especialmente de su entrega a Dios que es el fin de este artículo.
Desde muy pequeñita ella dio muestras de ser una niña muy definida; siempre ha sabido lo que quiere, lo que espera y lo que da (algo muy importante en ella) con convicción. Nunca dice lo que piensa… piensa lo que dice.
Dios creó en su corazón valores espirituales, amor y bondad hacia los demás, especialmente por aquellos que aun no conocen a Jesucristo. Los niños son su adoración, se compadece del necesitado, ama entrañablemente a la naturaleza, los animales so su debilidad; siempre dice “Deseo un día tener un lugar grande y bonito y llevar allí a todos los animalitos que no tienen quien los cuide”. Sufre cuando los ve deambular por las calles; cuando regresaba del colegio, a veces venía llorando y una vez me dijo “no quiero que el bus pase por un lugar donde siempre hay una perrita y está solita”. Y luego la pregunta “¿quién le da de comer y agua a esa perrita?”. Era un sufrimiento total, había que explicarle y consolarla… el dolor más grande que ha tenido ha sido la muerte de su gata Maggie.
Algo de su infancia
A los 4 años tenía una “amiguita” con quien jugaba; se reía, hablaba por teléfono y ¡se peleaba! Su “amiga imaginaria”. A su abuelito, que hoy tiene 92 años de edad, le era su mayor gracia verla en esa actitud: “hablar por teléfono con su amiguita”. Al no mas verla le decía “¿te marco?, ¿te comunico con tu amiguita?” a lo que ella lo complacía. A un inicio lo vimos como un juego, no le dimos importancia, pero luego empezó a preocuparnos. Un día le dije “esa amiguita no existe” a lo que me contestó: “allí me está esperando, vamos a jugar”, en ese momento yo tenía que haber orado, soy honesta, no lo hice. Gracias a Dios fue una etapa que logró superar. Alguien me dijo que ella necesitaba jugar con amiguitas reales, ya que sus hermanos por ser varones, como que no.
Luego vinieron sus años de colegio, abanderada en varias ocasiones y el día de su graduación portó el Pabellón Nacional (¡es una mamá la que escribe!).
En la granja del colegio donde estudió sus primeros años, le enseñaron a ordeñar a las vaquitas, hacer mantequilla, galletitas, yogurt (no podía faltar el susto que le dio una vaquita). En la clase de alemán, la maestra les enseñaba cancioncitas en ese idioma. Para entonces visitar a los abuelitos era una fiesta, especialmente en los días de cumpleaños. Para la abuelita (Q.E.P.D.) no había cosa más linda que oírlos cantar (a la nena y Guillermo, su hermanito), le decía al abuelito “Los nenes te van a dar tu regalo de cumpleaños” y los formaba delante de él y luego llamaba a todos; el regalo era que le cantaran la famosa canción en alemán y otras cancioncitas de colegio. Luego por supuesto venían los aplausos, lo hacían con tanto gusto que hasta les pedían repetición. Hoy ella me dice “mami, es que no sé como yo hacía eso”, en ese tiempo lo hacía con total espontaneidad, le gustaba agradarlos, sabía que ellos gozaban con esos detalles, que eran mejor que un presente…
Sus juegos
Las muñecas y la famosa cocinita no fueron parte importante en sus distracciones, yo terminaba peinando y cambiando y guardando las muñecas, la cocinita era un adorno, hasta que un día se la di a alguien que nos ayudaba en la casa (para sus hijos). Las muñecas, todavía hay varias guardadas y varias que se llevaron…
El gruñón Garfield, su peluche favorito y un perrito llamado LuCa, especial.
Su juego preferido, “La escuelita”, siempre se le veía en la casa de arriba para abajo, fuera de hora de deberes, con el inseparable bolsón y sus bracitos llenos de útiles escolares; todo lo que fuera de maestra (por supuesto la maestra era ella). Siempre decía “cuando sea grande quiero ser maestra”. Fiel alumno, su hermanito y amigos. Un día pasé por el “salón de clases” que era una terracita (misma donde jugaba con su amiga imaginaria) y vi a los niños en posición de descanso y le dije “Que bueno que ya están en período de descanso” a lo que ella me contestó “en descanso no están… castigados los tengo; no me hacen caso y molestan mucho”. ¡Me sorprendió! Tomaba muy en serio su papel de maestra, su hermano Alejandro recuerda y dice “como los formaba en sus sillitas” y se ríe. Llegó el día que su fiel alumno dijo llorando “Ya no quiero jugar de escuelita con Cynthia porque pide deberes y como no los llevo, regaña” y luego ella se rindió también y dijo “ya no quiero ser maestra cuando sea grande”… como supondrán, cerro la escuelita y abrió el “Salón de belleza”.
Ahora eran sus amiguitas, no había juego con muñecas o de comidita, si primero no pasaban por el “Salón”. La tía consentidora, que estoy segura de que la mayoría hemos tenido una, sus regalos eran estuches de cosméticos para niñas; de la casa salían sus amiguitas con las uñas pintadas, la boquita, los ojos y de vez en cuando con “flequito”. Tuve que pedir muchas veces disculpas a las mamás o abuelitas y volvían con la condición de no jugar al “salón” y siempre era la misma historia. Hace unos días vino una amiga suya de Cuba, estudia medicina en aquel país, y se “ahogaba” de la risa al recordar y me decía “es que a Cynthia le fascinaba pintarnos”. Quedó tan marcado esto que su papá, en algún viaje, el presente que le traía era el famoso “neceser” de cosméticos (que ironía, ella no se pinta).
Ah, y las uñas postizas. Un dolor de cabeza para su papá; todos los días tenía que pasar a comprarle las uñitas, un día mi esposo me dijo “¿Sabes algo? Mejor compré una caja (de uñitas) y la tengo en el carro para que la nena no las vea”. Un papá muy consentidor.
Los chocolates (Papá e hija)
Se hicieron cómplices, cuando alguien antojaba de uno había que preguntarle a ella. Sabíamos que “su papi” había traído y solo ellos sabían del lugar en donde los guardaban. Al pedirle decía: “Le preguntaré a papi si les doy” (por teléfono).
Siempre tuvo una ternura especial por su papá; de lo que hicieran en el colegio en clase de cocina, todo lo que traía (muestras) eran solo para su papá. Nadie podía comer lo que ella con tanto amor le guardaba y eso se le respetaba. Le ha hecho tantas bellas tarjetas; cuando regresaba de viaje o de servidor de encuentros en nuestra Iglesia encontraba palabras de bienvenida en originales escritos. Por supuesto también para mí, siempre era la de las felicitaciones en nombre de sus hermanos y ella, algo innato.
Algo de su adolescencia
Su pasión por la pintura; cuadros terminados, otros inconclusos. Lectora de obras, Paulo Coelho era su favorito y obras en inglés, también sus favoritas. Su deseo por aprender el lenguaje de manos para servir a los que no escuchan. Otra de sus pasiones: cocinar, desde pequeña le gustó aprender. La comida italiana le queda exquisita.
Algo que siempre he admirado en ella es la excelencia, la entrega en cada cosa que hace, la fidelidad a sus afectos (amor, cariño, admiración) no los mueve nada, tiene que pasar demasiado para que considere el alejamiento.
Cambio de intereses
Ella nació en un hogar cristiano, con valores y principios. Su vida en la Iglesia siempre al lado nuestro. Llegó el día de la gran sorpresa, su inclinación por música “del mundo”, en inglés era su favorita. Un día me dijo “quiero ir al concierto de Franco De Vita”, yo no salía de mi asombro; una niña de 14 años escuchando a un cantante mayor, fue lo primero que pensé. Definitivamente le dije que no y rogó a su papá. Lo hablamos y bueno, después de tanto ruego le dimos el permiso ¿y con quién irá? Con su hermano mayor, lo “convencimos”. Vuelve a venir Franco De Vita, otro concierto. Luego fueron extendiéndose otros cantantes (me prohibió mencionarlos) y en casa escuchaba sus discos. Como padres decíamos la “celebre” frase, “ya se le pasará” (Sé lo que están pensando, ¿porqué le dieron permiso?) Así es, le fallamos a Dios.
Pero nuestras oraciones y ruegos estaban delante de Él, Dios tiene Su plan de vida para cada uno de Sus hijos. Un día viniendo del colegio me dijo”una amiga me invitó a una célula de Iglesia Casa de Dios” le dije “Ud. tiene su Iglesia” su respuesta “ala, yo quiero ir allí”. En mí había una mezcla de sensaciones, pero a la vez me sentí feliz de que ella quisiera ir y así fue.
Empezó a asistir a la célula con mucho gozo, cada sábado era fuerte su deseo de ir y participar en lo que allí programaban. Llegó el gran día, “El Encuentro con Jesús”. Estaba súper feliz de poder ir; empezamos a preparar lo que llevaría, casi no dormimos esa noche. Había que estar en la Iglesia a las 7am el día sábado, su papá la fue a dejar, en el no cabía el gozo; su nena, su consentida había dado el paso que él y yo tanto estebábamos deseando. Yo me quedé llorando; primera vez en 17 años que nuestra hija salía solita y dormiría fuera de su hogar. Se sentía un vació inmenso en la casa, quería que el tiempo transcurriera pronto. El domingo que la fuimos a traer era todo tan glorioso.
De allí para acá, Dios ha guiado su vida. A los pocos días del Encuentro me dijo “Mami, ¿sabes qué le entregué a Dios en el Encuentro?” Todo lo que conservaba de los conciertos y mi gusto por ese tipo de música y no pienso volver a eso”, hubo una gratitud tan grande en mí, para mi Señor Jesucristo, por Su obra en la vida de mi hija. Días después me dijo “te voy a mostrar algo, es una canción que me gusta mucho, tiene una letra muy profunda “Who Am I? de Casting Crowns”. Me la iba traduciendo al español y se me hacía un nudo en la garganta. Cuando la canta en inglés, siempre siento la misma sensación (tiene una voz muy linda al cantar). Por cierto, está publicada la canción aquí, en un post traducida al español. Y así como esta alabanza tiene varias dentro de sus preferidas. ¿Saben algo? Solo Dios hace estas maravillas.
No quiero dejar de mencionar algo muy importante; el amor. Desde bebé, está la petición por el que será su esposo; un varón de Dios, que la ame como Dios la ama, que la prioridad en el sea Dios, que sea el centro de su vida (Mateo 6:33) estoy creyéndole a Dios por este varón que en el tiempo Suyo lo mostrará.
Les compartiré algo más… en segundo año de primaria tenía un compañerito de clase, al cual la nena le ayudaba en sus tareas y todo lo que el necesitara, era un niño sordo, por lo tanto no hablaba. Siempre recibíamos llamadas telefónicas de la madre, solicitando ayuda en los deberes. Y así transcurrió el tiempo y ella me decía “parece que él me habla con los ojos”. Al finalizar el año de colegio, previo a la clausura, en un día de la semana me entregó un regalo y me dijo “destápalo, me lo dio Josué”, al abrirlo, era un lindo cuadro con dos niños besándose “de piquito”. Para ella no fue sorpresa, lo tomó como algo bonito nada más. Solo yo pensé: qué le expresaría Josué con esto. Para el día de la clausura el niño no llegó (ella un poco sorprendida) ni los siguientes años de colegio. El cuadro está en un lugar especial en nuestro hogar.
Ah, pero en sexto primaria, sucedió lo inevitable. Los varones empezaban a fijarse en las niñas, un día venía llorando. “¿Qué pasó?” le dije, “un niño me dijo que le gustaba, llama a la coordinadora y decile que le diga que no lo haga!”. Todo un problema para ella; llame a la coordinadora y le expliqué y al día siguiente los llamó a los dos y el niño con toda la educación le pidió disculpas y le dio un abrazo… pero la historia continuó durante varios años más hasta que el niño regresó a su tierra natal, Belice. Y desde ese tiempo ella decía, y lo sigue diciendo hasta el día de hoy: “Quien sea mi novio, será mi esposo”.
Ha sido un caminar que, guiada por el Espíritu Santo, Dios le ha mostrado lo que quiere de ella. Hace tres días cumplió dos años su célula en nuestro hogar, por donde han llegado jóvenes y niños al conocimiento de Jesucristo; siendo obediente a la gran comisión.
Dios mueve montañas (quita obstáculos) y hace maravillas en nuestra vida. El es el mismo de ayer, hoy y por la eternidad. Si nos acercamos a Él con un corazón contrito y humillado, El es fiel y justo para perdonarnos y darnos una nueva oportunidad.
Que la honra y la Gloria sean para nuestro Salvador Jesucristo, amen.
Deléitate así mismo en Jehová y El te concederá las peticiones de tu corazón. Salmo 37:4
¡¡Feliz Cumpleaños Nena!! ¡¡Felices 21!!
La amo, adelante siempre.