Jesucristo, La Semilla…
Por Danna de Morales
En estos días, casi en todo el mundo se habla de “Semana Santa” o “Semana Mayor”. Hay cierto éxtasis en las personas; lo primero que viene a la mente es descanso (físico y mental) y de allí surgen las emociones; realizar planes que ya están concebidos, para muchos el desconectarse de las rutinas (trabajo, estudios, etc.). Se vive una alegría con apariencia de felicidad (la alegría es momentánea; la felicidad permanece), en Dios por supuesto. Un corre corre por lo que consigo trae la “Semana Santa”; comidas, paseos por aire, mar y tierra (“¡Hay que aprovechar el descanso!”) y para algunos simplemente no significa nada.
En tres o cuatro días surge la religión; campea en las calles y aun en la Iglesia, pero no existe una conversión genuina. Se profesa una fe light (sin convicción), confiesan ser seguidores de Jesús y no lo conocen.
Mateo 7:20-23
Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
Es el gran ausente en la vida y pensamiento de muchos, siendo el protagonista de la historia de la Pascua (Resurrección).
Mateo 28:1-7
Pasado el día de reposo,al amanecer del primer día de la semana, vinieron María Magdalena y la otra María, a ver el sepulcro. Y hubo un gran terremoto; porque un ángel del Señor, descendiendo del cielo y llegando, removió la piedra, y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve.Y de miedo de él los guardas temblaron y se quedaron como muertos.Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. E id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.
Dios envió al mundo a Su Hijo Jesucristo y en El la semilla: Su Palabra, El es la Palabra, y con ella al Sembrador, El es el Sembrador. Y la Palabra se hizo carne.
Juan 1:1-5
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.
Desde hace mas de dos mil años, la preciosa semilla sigue germinando y dando frutos, por medio del glorioso Evangelio de Jesucristo.
Juan 15:5
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Su misión en la tierra la completó en la Cruz del Calvario. Su firma personal está en nuestra Salvación.
Un día El volverá por Sus redimidos; los que creyeron en el Unigénito Hijo de Dios y en Su Palabra.
Antes de Su partida dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre si no es por Mí.” Juan 14:6
Quien no ha reconocido a Jesucristo como su Salvador, no puede llamarse Hijo de Dios y no puede celebrar la Resurrección de quien rechaza.
1 Juan 1:6
Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.
1 Juan 2:15-18
No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo.
Que este tiempo nos sirva para meditar y reflexionar. ¿Qué está ocupando más lugar en mi corazón y en mi mente? ¿Qué lugar le estoy dando a Dios en mi vida? ¿Quiere ud. nacer de nuevo? ¿Ser un verdadero Hijo de Dios? ¿Reconciliarse con Él?
Diga esta oración:
Señor Jesucristo, gracias por Tu sacrificio en la Cruz del Calvario, para el perdón de mis pecados y darme Salvación y Vida Eterna. Te abro mi corazón y te recibo como mi Salador. Amén.
¡Dios le bendiga!